La
villa de Antoñana se funda en el siglo
XII (1182) por el rey Sancho VI de Navarra,
sobre un núcleo existente con anterioridad,
como punto fortificado en un cruce de caminos.
Presenta, como
elemento arquitectónico de especial valor,
la muralla o cerca defensiva, reconocible en casi
la totalidad de su perímetro.
El caserío se desarrolla en cinco calles
de dirección Norte-Sur, cortadas por callejas
y pasadizos, dominado al sur por la iglesia de San
Vicente.