Situado
a ambos lados del río Mayor y con un
origen legendario, si bien es en 1583 cuando
Felipe II le concede el título de villa,
separándose de Laguardia.
Destaca en su
caserío la iglesia parroquial dedicada a
San Andrés, estupendo ejemplo del renacimiento
riojano.
Son característicos los palacios barrocos
que ocupan la villa.