Situada en el extremo sur-oriental de Álava, en el límite con Navarra, la villa de Labraza se asienta sobre un promontorio de marcado carácter defensivo.
Fundada por el rey navarro Sancho el Fuerte en 1196, con el nombre de San Cristóbal de Labraza, sus Fueros fueron confirmados por Felipe II, con el privilegio de que nunca pudiese ser transferida a la corona.
Actualmente, la villa conserva gran parte de su perímetro amurallado, lo que le otorga una apariencia de bastión sólo desfigurada por algunas construcciones sobre la ladera sur.

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