Emplazada
en un altozano en las estribaciones de la
Sierra de Cantabria y, probablemente, sobre
un poblado de la Edad de Cobre.
En el siglo X, Sancho Abarca funda el castillo
en su parte norte. En 1164, Sancho el Sabio
le otorga el Fuero y la amuralla.
Su urbanismo presenta
la configuración típica de ciudad
defensiva, amurallada y con dos templos fortaleza
que la flanquean al norte y sur. Tres calles recorren
su interior longitudinalmente con un caserío
materializado según el denominado lote gótico.
La muralla fue invadida por las viviendas estableciéndose
un modelo simbiótico que ha hecho posible
su presencia hasta nuestros días.
Tiene especial significación etnográfica
el conjunto de bodegas subterráneas que rodea
el total del recinto urbano.