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Salinas
de Añana fue la primera villa alavesa
que recibió Fuero de Villa. Le fue
concedido por el rey de Castilla Alfonso VII
el 12 de enero de 1140, confirmando unos viejos
Fueros otorgados por Alfonso I el Batallador
en 1126, cuando pobló Salinas. |
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Sin embargo, el
origen de la población, vinculada a la explotación
de las salinas, es muy anterior (al margen de las
referencias arqueológicas de la Edad de Hierro
y de la posible correspondencia de la "Salionica"
-que el historiador Ptolomeo sitúa en el
país de los Autrigones, en el siglo II-,
con la actual Salinas de Añana). Existen
citas documentales que se refieren a Salinas de
Añana como población dedicada a la
explotación de la sal desde el año
822. Asimismo, en 865, se habla de la fortaleza
de Salinas de Añana con ocasión de
un ataque árabe que la desmanteló.
El trazado medieval de la villa nace de la necesidad
de defensa y vigilancia de la explotación
salina. La traza se adapta al perfil del cerro,
en cuya cima se situaban la fortaleza y el primitivo
núcleo, configurándose dos calles
principales de desarrollo curvilíneo, unidas
por cantones en el sentido de la pendiente.
Las necesidades defensivas motivaron la construcción
de una muralla, de cuya existencia tenemos constancia
documental, pero de la que sólo se conservan
algunos restos.
Otros elementos definidores de la trama urbana son
el templo-fortaleza de San Cristóbal, desmantelado
tras la Guerra de la Independencia, y la plaza del
Mercado, lugar de reunión situado extramuros.
La expansión de la villa, debida tanto a
la pacificación a finales del medievo como
a la falta de espacio intramuros, tiene lugar por
el sudeste, la zona más resguardada y menos
abrupta. Durante el período barroco, se configura
una zona extramuros con diversos espacios urbanos
y casas solariegas.
La arquitectura doméstica del casco histórico
es fundamentalmente de origen medieval, con edificios
de tres, cuatro y hasta cinco plantas, con fachadas
de mampostería en la planta baja y de entramado
de madera con ladrillo o adobe en las restantes.
Es frecuente la presencia de solanas en las plantas
altas, con estructura adintelada y ocupando todo
el desarrollo de la fachada.
Entre los edificios barrocos, destacan las casas-palacio
de los Ozpinas y de los Zambrana - Herrán.
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