SITUACIÓN Y TOPOGRAFÍA
La villa de Salinillas de Buradón se encuentra al oeste de la Sierra de Toloño, junto al punto en que ésta es atravesada por el río Ebro, lugar conocido como Conchas de Haro.
Su principal vía de comunicación es la carretera A-124, "Camino de Rioja Alavesa", desde el cruce con la N-I en Armiñón hasta Logroño. También se encuentra próximo el acceso a la autopista A-68 Bilbao - Zaragoza.
Como núcleos urbanos próximos más destacados, podemos señalar Labastida, capital del municipio, Haro, Miranda de Ebro y Laguardia, como capital de la Cuadrilla.
Salinillas de Buradón se asienta sobre un terreno llano, entre la Sierra de Toloño y los montes Obarenes, junto al río Ebro. Se trata de uno de los accesos naturales desde la Meseta a la Llanada Alavesa. Este emplazamiento ha sido determinante en su nacimiento y en su carácter de recinto amurallado, como veremos más adelante.

    EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y ESTRUCTURA URBANA

HISTORIA
 
Buradón fue, durante los siglos VIII y IX, lugar estratégico en la guerra entre los musulmanes y el Reino de Asturias, al que pertenecían en aquella época Castilla y Álava. Los ataques musulmanes entre 756 y 923 se produjeron por los tres pasos naturales entre la Meseta y la Llanada:
  Las Conchas de Haro, con las fortalezas de Buradón y Bilibio.
   El desfiladero de Pancorbo.
   La Hoz de Morcuera, protegida por la fortaleza de Cellorigo.
Sancho IV, rey de Castilla, trasladó el asentamiento a su lugar actual, otorgándole Carta Fundacional en 1264 y autorizando a sus habitantes a levantar una muralla. En 1289, otro documento de Sancho IV concede diversos privilegios con el fin de atraer población a una villa que era frontera con el Reino de Navarra.
La condición de villa de realengo duró poco tiempo, a mediados del siglo XIV ya era señorío de los Ayala; posteriormente, pasó a dominio de los Guevara, hasta que en 1837 pasó a regirse por las leyes de Álava.
Restos de la época señorial son la torre y el palacio de los Sarmientos, Ayalas y Guevaras. Precisamente la ampliación de esta torre medieval en el siglo XVI (palacio de los condes de Oñate), posiblemente a costa de las edificaciones próximas, es la única reforma rele-vante que se produce en Salinillas en estos siglos.
El comienzo de la explotación de las salinas que dan nombre a la villa es anterior a la fundación de la villa; la venta de sal se menciona en un documento de 1264 y probablemente se practicaba desde tiempos de Alfonso VIII. Fueron abandonadas a principios del siglo XIX, pero el pozo salino sigue explotándose.

DESARROLLO URBANO  
Tenemos muy pocos datos acerca de la historia de la estructura de la villa, sus dimensiones, parcelación, distribución de espacios públicos, etc.
Tan sólo se recoge, en la Carta de 1264, la orden de levantar la muralla que, con numerosas alteraciones, se conserva hasta la actualidad.
La distribución del espacio intramuros parece corresponderse básicamente con el medieval, si bien es de suponer que a lo largo de los siglos haya sufrido transformaciones. En este sentido, el estudio arqueológico que se encuentra en fase de redacción podrá aclarar la modificación o permanencia del trazado medieval.

 
TIPOLOGÍA EDIFICATORIA  
El núcleo urbano de Salinillas es sensiblemente homogéneo, con tres únicos elementos diferenciados: la Muralla, el Palacio y la Iglesia.
El tipo edificatorio característico es la casa medieval popular, asentada sobre un plano horizontal, con porche o pasaje cubierto y estructura de entramado de madera cerrada con ladrillo o adobe.
Junto a esta tipología, aparecen abundantes casas blasonadas de los siglos XVII y XVIII.

     ELEMENTOS ESTRUCTURANTES
 

Muralla. Ordenada construir por Sancho IV en 1264, está constituida por dos tipos de piedra: arenisca de "La Lobera" y caliza de "La Calabroza", ambas canteras situadas en las inmediaciones.
De trazado irregular en planta, el alzado es continuo y claro, con unos frentes prácticamente despejados, aprovechando la orografía del terreno; concretamente el barranco del Pozo del Hortelano al Norte y Oeste y el arroyo Pilagar al Este.
Se conservan dos accesos, al noreste y suroeste, defendidos por sendos torreones, algo más altos que el resto. Posiblemente existieron otras dos entradas, una al sureste, frente a las salinas, y la otra al noroeste, quizá formando parte de la fortaleza.
La Muralla ha sufrido un proceso de deterioro continuado a lo largo de los siglos. Además de intervenciones constructivas que han desvirtuado su carácter unitario, se han producido constantes ataques, utilizándose la piedra para la construcción y reparación de edificios desde el siglo XVI hasta la actualidad.
El estado de la muralla, analizado por tramos, es el siguiente:
Tramo Este.
La muralla se interrumpe por la aparición de un edificio del siglo XVII con estructura de madera vista, interesante, aunque muy degradado por sucesivas intervenciones.
A partir de este edificio, la muralla continúa hasta el arco norte, prácticamente exenta y sin interrupciones. Es el tramo mejor conservado, estando intactos el trazado y la fábrica hasta una altura de 4 m.
Tramo Norte.
Se conservan restos de muralla en los extremos de este paño, no así en la zona central, donde han desaparecido hasta los cimientos, por lo que se desconoce incluso el trazado, en espera del estudio arqueológico.
El primer tercio está relativamente bien conservado, en continuidad con el tramo 1.
Tramo Oeste.
En el primer tercio del tramo, la muralla está incorporada a varias edificaciones, estando en aceptables condiciones. Se pueden apreciar los tipos de piedra utilizados, así como diferentes aparejos. La altura de la muralla en este tramo es de unos 9 m.
La siguiente zona, corresponde al Palacio de los Condes de Oñate, está totalmente exenta y llega a desaparecer en algún tramo. Reaparece en la parte contigua al arco Sur, con viviendas adosadas.
Tramo Sur.
A partir del arco, hay una zona de muralla con casetas adosadas extramuros. A continuación, existe un boquete y, llegando a la esquina, vuelve a desaparecer la línea de muralla.
El conjunto de los lienzos de murallas que se conservan ha sido declarado Bien de Interés Cultural por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, siéndole, por tanto, de apli-cación la Ley 7/90.

Torre de los Sarmientos, Ayalas y Guevaras. Construida, según Micaela Portilla, en la segunda mitad del siglo XIV. Se encuentra en una posición estratégica, dominando los altos de Cabrera, hacia el norte, y las Conchas de Haro, hacia el sur.
La torre es de planta rectangular y conserva varios elementos arquitectónicos característicos de la época de su construcción: saeteras, mechinales, modillones, vano en arco apuntado,…

Palacio de los Condes de Oñate. Edificio renacentista, del siglo XVI, construido en torno a la torre medieval. De planta regular, cuadrada; la composición de las fachadas es absolutamente regular, con un zócalo que define y regulariza el plano de apoyo y dos plantas coronadas con friso y cornisa. Sobre la entrada principal se abre un gran hueco, coronado por frontón curvo sobre talones.
Tanto la Torre como el Palacio se encuentran en ruinas. Tan sólo se conservan las fachadas de ambos edificios y en ellas la vegetación sigue erosionando las fábricas. La única forma de evitar su total destrucción es la restauración y puesta en uso del conjunto edificado.

Iglesia de la Inmaculada. La iglesia de la Inmaculada sufrió la construcción de unos locales sobre el pórtico de entrada, añadido degradante que desfigura su fachada a la plaza.

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