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Villas amuralladas, palacios, búnkeres, campos de batalla, asociaciones privadas y públicas tratan de difundir con mucho esfuerzo el patrimonio histórico más desconocido
ván Ginés, de 8 años, nunca había entrado en un castillo. Hasta el pasado martes cuando cruzó la puerta de Arriba de la muralla de Salinillas de Buradón, un gran arco en una de las torres del recinto defensivo. Se le veía feliz junto a sus compañeros de tercero de Primaria del colegio Lamuza de Llodio jugando a descubrir una sugerente y desconocida historia medieval. La pequeña villa con forma de espina de pez, fundada por Sancho IV de Castilla en 1264, adquirió para ellos una dimensión especial que les será difícil olvidar. Apenas vieron vecinos, pero conocieron directamente a aquellos que construyeron la muralla, la torre, el palacio y la iglesia.
Para Iván, Salinillas es desde entonces un castillo guardado por un guerrero armado de escudo y ballesta donde manda mucho una señora llamada María Sarmiento, nada menos que la nuera del Canciller Ayala, que junto a su marido Fernán Pérez de Ayala levantó el hospital Santiago de Vitoria. Bastaba observar la cara de los niños para darse cuenta de que la a inmersión en el pasado mediante la representación teatral de juglares, soldados y artesanos, el juego y la leyenda cala muy hondo entre los pequeños.
«Todo se les graba»
«Es la primera vez que vengo con alumnos», indicó Marivi Jáuregui, una de las profesoras. «Pero mi hijo vino maravillado. Vivir la experiencia directamente entre calles y palacios es muy importante para ellos. Todo se les queda grabado», subraya.
«Llevamos con estos programas desde el año 2003 y entre alumnos de Secundaria y de Primaria, con distinto tipos de visita, sumaron sólo el año pasado 2.837 alumnos, de 53 colegios», añade Asier Álvarez de Arcaya, organizador y diseñador de las visitas que promueve Arabarri, la sociedad de gestión del patrimonio cultural edificado de Álava. Según los arquitectos Carlos Marín y Sebastián Bayo, «una política coherente de protección del patrimonio debe incluir la participación de la sociedad y comenzar por la escuela. Aumentamos el conocimiento y la sensibilidad hacia su protección entre los jóvenes».
Pero el mejor aliado para que los chicos puedan comprender realmente lo que era una villa amurallada y cómo se vivía en su interior se encuentra ahora en las ruinas consolidadas de la casa torre de los Sarmientos, Ayalas y Guevaras (siglo XIV) y en el palacio de los condes de Oñate (siglo XVI), que fue construido alrededor de la anterior. Los muros de metro y medio, los pasillos abovedados, el pasadizo a la bodega, las aspilleras, conforman la espectacular estructura de un edificio antiguo que se puede recorrer. Los vecinos, que han cuestionado la rehabilitación de la muralla por no utilizarse la piedra de sillería, están muy orgullosos con este nuevo espacio dentro de la villa abierto desde octubre. Hay listas de espera entre los colegios para introducirse en un circuito que contempla también las villas de Labraza, Antoñana y Peñacerrada, entre las 25 que atesora Álava.
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